LA YUCA, UN ALIMENTO PARA TU MICROBIOTA

LA YUCA, UN ALIMENTO PARA TU MICROBIOTA.


Cada vez lo escuchamos más: “cuida tu microbiota”; “la relación entre tus bacterias intestinales y el estado de ánimo o la energía”; “toma pre y probióticos” … Pero, ¿a qué se refieren exactamente con todo esto? ¿Todos tenemos que tomarlo? ¿Realmente tiene tantos beneficios como dicen?


¿QUÉ ES LA MICROBIOTA INTESTINAL?
En primer lugar, la microbiota intestinal es una población de microorganismos (bichitos) que existen en nuestro tracto digestivo y que ejercen funciones esenciales sobre nuestro organismo. Algunos datos curiosos son que puede llegar a pesar hasta 2kgs, su superficie es tan grande como dos pistas de tenis o que la microbiota de cada persona es tan única como la huella dactilar.

 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE NUESTRA MICROBIOTA?
Esas bacterias llevan a cabo funciones muy importantes como:
- Actúan como defensa ante patógenos potenciando nuestro sistema inmune.
- Fabrican vitaminas.
- En ella se encuentra uno de los neurotransmisores más importantes, la serotonina, una de las hormonas de la felicidad. Se produce en un 90% en nuestro intestino. Uno de los motivos de la frase “el intestino, nuestro segundo cerebro”.
- Actúa de filtro haciendo que si nuestra microbiota está cuidada pase a sangre aquellos nutrientes que necesitamos y elimine en heces los tóxicos perjudiciales.
- Funciones puramente digestivas como la propia digestión haciendo que sea adecuada, sin gases, estreñimiento, diarrea, hinchazón…


¿CÓMO CUIDARLA?
A través de un estilo de vida saludable donde cobra vital importancia nuestra alimentación. En ella deberemos incluir prebióticos, que son los alimentos que actúan como nutrientes para nuestra microbiota y probióticos, los alimentos o suplementos que contienen microorganismos vivos.

Los puedes encontrar en:

 

FIBRAS ALTAMENTE FERMENTABLES.
Se encuentran en zanahoria, kiwi, uvas, plátano, pomelo, limón, naranja, manzana y cerezas. Estos alimentos si se cocinan, las bacterias asimilan mejor las fibras. Otras fuentes son la avena, cebada, setas, semillas de lino y chía, algas marinas (no abusar por su contenido en yodo), raíz de achicoria, puerro, cebolla, espárragos, alcachofa, plátano, legumbres.

 

ALMIDÓN RESISTENTE.

Se encuentra en el plátano, las legumbres, los cereales y los tubérculos como la patata, batata, yuca, chirivía. Para cereales y legumbres, una vez cocinados, enfriar en la nevera a 4-5 grados y recalentar sin superar los 130 grados.

 

POLIFENOLES.
Se encuentran en especias (orégano, pimienta negra, cayena y jengibre, en especial), cacao (tostado, mejor), frutas (frutos rojos, en especial) y frutos secos.

 

GRASAS SALUDABLES.
Son fuente de EPA y DHA (pescados azules de pequeño tamaño con menos contaminantes como la sardina, el boquerón, la caballa, el jurel o el arenque); ácido oleico (aceite de oliva virgen extra y aguacate); omega 6 y 9 (frutos secos).

 

ALIMENTOS FERMENTADOS.
Los puedes incluir a través de las hortalizas fermentadas como la col o chucrut, zanahorias, rabanitos, cebolletas o pepinillos (los famosos encurtidos); kimchi, una variante del chucrut; kombucha, una bebida fermentada; kéfir de leche, mejor de cabra y ecológico; vinagre de calidad. Anotación: deben ser frescos, no pasteurizados, o caseros.

 

Con todas las opciones de fuentes alimenticias que hemos mencionado en este post puedes ayudar a cuidar a tu microbiota manteniéndola sana. Pero recuerda que al final, no va a depender sólo de tu alimentación sino también de comer despacio, de tus niveles de estrés, sueño, hidratación, ejercicio físico… Cuídate de manera global y empezarás a ganar en bienestar.


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